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Los Pastores frente a un mundo postmoderno I

 

El Pensamiento al cual nos estamos enfrentándonos en este tiempo los cristianos, es el Posmoderno. Este pensamiento como lo dije anteriormente, no se define por algo determinado, más bien obedece un pluralismo, a una mezcla de razas, culturas, estilos de vidas y religiones diferentes. Su Pragmatismo es peligroso ya que si algo no funciona, es malo, lo que lo lleva a una constante readecuación de las normas. Ello nos indica, que es más bien un ser desprovisto de sentimientos verdaderos. Para el posmodernista no existen los valores absolutos que Dios nos entrega en su palabra, por lo tanto, es un ser vacío, carente de una fe genuina en un ser supremo.

La apostasía en auge. El pensamiento Posmoderno, poco a poco ha venido penetrando en la mente de muchos creyentes, trayendo consigo la apostasía al interior de la iglesia. Es así como, se han venido aceptando no solo un lenguaje que difiere totalmente con la costumbre cristiana. Hoy por ejemplo al cónyuge (Esposo o esposa) se le llama “Pareja” términos que son propios de una sociedad sin Dios y no de la iglesia. Otros de los síntomas de este pensamiento, es por lo general que las congregaciones han adoptado ciertas formas de vida como lo es, el vivir en parejas especialmente los jóvenes. Para este tipo de creyentes, si la relación no resulta, entonces se le debe poner termino sin importar quienes sufren (hijos). Actitudes como las anteriores, difiere totalmente de lo que Dios nos ha llamado ser, componentes del Reino de Dios. 2da. Corintios 6:17 Por lo cual, dice: “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo…”. El apóstol en Romanos 12:2 nos aconseja “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Nuestro deber. Ante esta adversidad, los pastores no debemos marginarnos como algo que no nos atañe o que pudiéramos estar inmunes. Debemos tener presente que estamos llamados para influir como personas y como iglesia en la sociedad que nos rodea. Por lo cual, como personas, debemos mantener una comunión estrecha con Dios y cumplir nuestro ministerio con los miembros. A ellos, les debemos enseñar, amonestar, corregir e instruir a que se mantengan puros en la fe (1ra. Tim. 5:22). Algún día estaremos frente al tribunal de Cristo, por lo que debemos procurar, presentarnos a Dios aprobados que no tenemos de que avergonzarnos que hemos trazado bien la palabra de verdad.


PR. SERGIO RODRÍGUEZ VARELA

 Consejo de Pastores

 Publicado el 31. ENE.2010 Diario El Centro